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Piran GastronomíA, Eslovenia
En Piran, sobre la rambla que conduce a Punta Madonna, hay una larga fila de restaurantes, regularmente frecuentados por los amantes de la buena mesa. Evitando los primeros locales -turísticos y un poco más caros- diríjase a los más cercanos a la Plaza I Maggio, menos ostentosos y más económicos pero del mismo nivel; el servicio es excelente y durante el verano todos los locales hacen horario continuado, brindando la posibilidad de quedarse sentado a la mesa desde el mediodía hasta las 22.30.
En Piran es "obligatorio" comer pescado. Se prepara de manera sencilla, apenas sazonado con un hilo de aceite de oliva, respetando su embriagante sabor. Se sirven róbalos, doradas, rodaballos, acompañados de unas estrepitosas frituras de cigalas y calamares, recomendables también a la parrilla; pruebe los mejillones a la busara, el caldo de pescado y el arroz con mariscos, platos que destacan la calidad y la frescura de los alimentos.
Si no le agrada el pescado, la cocina eslovena ofrece la alternativa de una carne deliciosa. Siempre tierna, de sabores fuertes, a menudo sazonada con una salsa picante con pimientos, base de la cocina nacional. Costillas, chorizos a la parrilla, chuletones, brazuelos con verduras y chuletas son algunas de las variantes de una sinfonía culinaria armoniosa, que incluye también los famosos ÄevapÄiÄi, sabrosas albóndigas de carne picada y especiada, un clásico del lugar.
El jamón crudo, cortado grueso y servido con exquisitas rodajas de pan de tres harinas, es el entremés típico de Piran, ideal si se acompaña con un vino tinto como el Teran o el legendario blanco Malvasia; ligera, aunque se hace sentir, refrescante cuando hace calor, siempre de una óptima fragancia, la cerveza. Las guarniciones son exquisitas e incluyen patatas, quesos y verduras de estación.
La digna conclusión de un almuerzo en Piran pasa por la clásica palacinca -sabrosa omelette rellena de mermelada o chocolate- y la consistente gradación alcohólica de las aguardientes locales, con aromas agradables y persistentes; es delicioso también el strudel de masa hojaldre y manzanas, las tortas caseras y los helados, ¡realmente excepcionales!
Autor:Nozio





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