Guía turística Apulia: Guía Apulia: Italia - Nozio 0%

Autor: Nozio








Apulia, Italia

Puglia forma la parte sudoriental de la península italiana, una tierra de contrastes y sabores, bañada por dos mares, el Iónico y el Adriático, que ofrece a los turistas más de 800 km de costas, en su interior, extensos campos de trigo, huertos, olivares y viñedos, que prosperan bajo el generoso sol del Mediterráneo.

Apulia ha estado habitada desde tiempos inmemoriales (III milenio a.C.) por culturas que dejaron numerosos testimonios de su presencia. Después de los antiguos pueblos mesapios y daunos, fueron los griegos, romanos, bizantinos, normandos, suevos, franceses y españoles quienes embellecieron esta tierra con ciudades y monumentos.

De los innumerables tesoros de Apulia destacan tres grupos: las catedrales románicas, los castillos suevos y aragoneses, y el barroco de Lecce.

Recorriendo la región de Norte a Sur en un viaje virtual, primero encontramos la provincia de Foggia, con el macizo del Gargano: a la largo de una costa de belleza desmesurada se van encontrando encantadores pueblos de pescadores, hoy en día dedicados al turismo, como Vieste y Peschici. El Gargano encierra en su interior dos conocidos tesoros: Monte Sant'Angelo, un antiguo pueblo nacido en el s. V alrededor del culto del Arcángel Miguel, y San Giovanni Rotondo, que cada año atrae millones de fieles que acuden para venerar al más amado de los santos modernos: Padre Pío.

Bari, la principal ciudad de Puglia, acoge al visitante con su extraordinario patrimonio artístico encerrado en el laberinto de callejuelas de la ciudad vieja. Destaca la Basílica de San Nicolás, un espléndido ejemplo de arquitectura románica que sirvió de modelo a muchas catedrales de la región.

A lo largo de la costa de Bari se suceden una detrás de otra varias joyas, como Trani, Barletta y Molfetta, ciudades que en el medioevo prosperaron gracias a su intenso comercio con Oriente.

En su interior se extiende el territorio llamado Le Murge, vastos campos de trigo, olivos, almendros y viñedos, donde se levantan poblaciones que guardan verdaderos tesoros de arte románico en sus núcleos históricos: Bitonto, Ruvo di Puglia y Canosa. Solitario sobre una altura se perfila uno de los símbolos absolutos de Puglia: Castel del Monte, el más enigmático de los muchos castillos hechos construir por Federico II de Suevia.

Siguiendo hacia el Sur, el viajero encuentra el espléndido Valle de Itria. Este es un paisaje de fábula con miles de "trulli", las típicas viviendas con forma de cono que no existen en ninguna otra parte del mundo. Los mayores conjuntos se encuentran en Alberobello y Locorotondo, pero no hay que dejar de ver Martina Franca, preciosa maraña de callejuelas blancas, entre las que se yerguen preciadas muestras de arquitectura barroca.

Cerca de la costa de Brindisi se nos aparece la blanca mole de Ostuni, que desde lo alto de una loma otea un infinito tapiz verde de olivos. Hoy en día es un famoso centro turístico que posee un bello patrimonio de palacios barrocos encajados en una tupida trama de casas blancas.

Aún más al sur se encuentra la antigua Lecce, llamada la Florencia del Sur por la belleza incomparable de sus iglesias y monumentos.

En Lecce comienza el mágico Salento, el tacón de Italia, una remota área que ofrece a los turistas paisajes y tradiciones únicas; únicas como su dialecto, el "griko", una muy parecida al griego antiguo. Podemos comenzar visitando Otranto, la ciudad más al Este de Italia, antigua población protegida por el imponente castillo aragonés y que se asoma a un mar esmeralda. Al Mar Iónico también se asoma Gallipoli, la griega Kalé Polis (ciudad bella), construida sobre una isla unida a la península por medio de un puente. Otra verdadera joya es Nardò, con su plaza, considerada la más bella de Salento.

La quinta capital de Puglia es Taranto, en la Costa Iónica. Taranto era la más potente de las antiguas colonias griegas de Italia. La ciudad merece una visita por su Museo Arqueológico Nacional, la colección de arte antiguo de la Magna Grecia más valiosa.

Al norte de Taranto se encuentra uno de los paisajes más insólitos de Italia: le gravine. Son cañones con paredes calcáreas que desde la Edad Media han acogido verdaderos asentamientos excavados en la roca. Pueden visitarse viviendas e iglesias, muchas con antiguos frescos. Las más conocidas son las de Massafra, pero son así mismo espectaculares las de Laterza, Castellaneta y Ginosa.

Autor:Nozio



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